lunes, 14 de abril de 2008

El origen de la vida – un problema irresoluble para el materialismo

Cuando hablamos del origen de la vida, nos referimos en realidad al origen de la primera unidad metabólica que se puede reproducir y perpetuar.

Antes de los grandes avances en microscopía y otras técnicas de observación, se creía que las células eran unas realidades relativamente sencillas, un protoplasma en cuyo seno se daban unas interacciones químicas que les daban sus propiedades dinámicas y reproductivas. No fue hasta que se pudieron observar las estructuras de la célula mediante microscopía electrónica de alta resolución y mediante otras técnicas que se llegó al conocimiento de que no se trataba de meras interacciones químicas más o menos sencillas, sino de complejísimas interacciones en las que todos unos sistemas de máquinas complejas sumamente miniaturizadas compuestas de piezas de material proteínico cumplían funciones muy específicas dentro de un gran complejo biológico-industrial, con sistemas de almacenamiento, traducción, transcripción y mantenimiento de información, de regulación y control de procesos, de captación, transformación y aplicación de energía, de entrada selectiva de materiales y de su transporte automatizado con sistemas codificados de identificación, con relojes y temporizadores para todos los ritmos de funcionamiento y operación.

Así, el problema del origen de un sistema vivo no se circunscribe meramente al origen de sus sistemas funcionales como tales, sino:

1) Si primero se formaron los sistemas por algún azar (sistemas de captación de energía, de conversión de energía, y de aplicación de la energía a funcionalidades),
2) entonces, ¿cómo llegaron estas estructuras proteínicas a quedar descritas en un sistema codificado de información soportado por el ADN
3) que después podría reproducirlas mediante el complejo aparato de transcripción ADN-ARN junto con todo el complejo de máquinas proteínicas codificado por su parte en el ADN?

Soporte de información e Información – una distinción necesaria

A veces existe la percepción inconsciente de que el ADN (el Ácido Desoxirribonucleico) ES la información genética, y que si se pudiese explicar la formación del ADN tendríamos resuelto el problema del origen de los códigos de la vida. Es necesario distinguir entre el soporte de la información y la información misma.
Un ejemplo lo tenemos en una onda de alta frecuencia, que no es información de por sí, y que se podría explicar como una emisión debida a un fenómeno natural. Pero una onda de alta frecuencia puede ser soporte de información, cuando una fuente de información (la voz humana, una fuente de música, etc.), modula bien su amplitud, su frecuencia o su fase por medio de unos dispositivos aplicados para este fin. Esto posibilita la comunicación de información de emisor a receptor.

Otro soporte de información es el papel y la tinta, que no explican por sí mismos el mensaje expresado por este medio; es la secuencia de letras la que da el mensaje, bien una novela, bien unas especificaciones técnicas para la construcción de una máquina. Lo mismo sucede con el ADN, que de por sí jamás podría explicar la secuencia de las bases químicas, que constituye unos códigos para unos fines determinados. Esto aparte de la incapacidad de ningún sistema meramente químico, sin dirección inteligente, para producir esta molécula.

La misma información se puede transferir de uno a otro soporte, de ondas electromagnéticas portadoras de un Código Morse (... --- ...) a letras sobre papel (SOS) o a código binario de ordenador o al alfabeto Braille. El mensaje, la información, es una entelequia que comunica unos significados y que puede cabalgar sobre diversos soportes, y que no es por tanto el soporte mismo, sino que es independiente de él.
Así, las cadenas de ADN no son información, el papel y la tinta no son información, la superficie de un CD-R no es información – pero sirven como medios para contener información. Se puede decir con estas palabras: El Quijote, de Cervantes, es mucho más que el papel y la tinta con que está hecho el libro. Hay otra magnitud además del soporte material: está el mensaje.

Así, lo que tenemos es información, que es generada por una mente, (1) bien para comunicarla a otra mente cuando ambas mentes comparten un mismo código, o tienen medios para traducir los códigos para hacerlos comprensibles de la una a la otra, o bien (2) para dictar instrucciones generadas por una mente para la consecución de unos propósitos especificados y aplicados luego por unos mecanismos capaces de recibir esta información y traducirla en resultados.

¿Qué fue primero – el huevo o la gallina?

De modo que el problema es: ¿Se formaron primero las máquinas proteínicas por azar? En tal caso, ¿cómo quedaron descritas y codificadas sobre el soporte del ADN y cómo se formó toda la maquinaria proteínica para la transcripción y plasmación de esta información para dar a su vez todas las estructuras proteínicas formadas al principio por azar?

¿O acaso se formó primero el ADN por azar, con los códigos de la vida? ¿Con todas las instrucciones para los diferentes componentes de la maquinaria celular, de captación, conversión y aplicación de energía, y para la identificación y el transporte de materiales a las diferentes partes de la célula, y también las instrucciones para las secuencias y la temporización de su montaje? ¿Y cuánto tiempo transcurrió hasta que se formó por azar toda la maquinaria para LEER estas instrucciones y aplicarlas de una manera funcional?

Y, mientras se formaba la maquinaria para poder emplear la información en este soporte de ADN, químicamente sumamente frágil, ¿cómo se explica la no degradación y disolución de una cadena de ADN cargada de información pero sin las proteínas y las enzimas necesarias para su protección, activación, reparación y reproducción?

Las alternativas

Las diferentes opciones que se han presentado por lo que se refiere al origen de la vida, al origen de la primera célula funcional, son las siguientes:
a. Azar + Selección Natural
b. Ley natural determinista
c. Dirección personal inteligente
a. Azar + Selección Natural

Un argumento que usan los materialistas es que no se puede comparar la maquinaria de la vida, con toda su complejidad, con las «verdaderas» máquinas inventadas y hechas por los hombres, «porque las máquinas hechas por los hombres no se reproducen, y es la capacidad que tienen de reproducirse lo que hace que los seres vivos puedan evolucionar mediante la selección natural». Pero este argumento es totalmente falso en relación con el origen de la vida: No se trata solo del hecho de que todas las máquinas de las células, que son verdaderamente máquinas más que microminiaturizadas, son de una complejidad exquisita y que están coordinadas en sus funciones en tiempo y ritmo para sistemas de tratamiento, traducción y transcripción de información. Se trata también de que la reproducción de la célula no puede darse HASTA QUE TENEMOS LA CÉLULA COMO UN TODO. Por tanto, el materialista no puede aducir ninguna diferencia entre la maquinaria de la célula y la maquinaria inventada por el hombre «porque se trate de sistemas vivos». No existe vida biológica hasta que existen todos los sistemas informáticos con toda su maquinaria, tanto la información misma contenida en su soporte material de ADN, transcrita luego por todo un conjunto de maquinarias constituidas por piezas específicas de proteínas que luego traducen esta información para la elaboración de los materiales necesarios, y como instrucciones de posicionamiento y direccionamiento de los materiales, y para la temporización y regulación de las diferentes funciones celulares y organísmicas de la vida. Se precisa de un sistema completo para que las complejísimas funciones de la vida puedan COMENZAR A EXISTIR. El paralelismo del origen al azar de una célula se debería hacer con el de un conjunto industrial automatizado de una complejidad tal que se pudiera reproducir a sí mismo, desde todas las bases de datos con todas las especificaciones completas de todas las maquinarias, sus ubicaciones, los materiales que han de recibir y cómo deben proceder con ellos, y del mantenimiento mismo de todo el conjunto, hasta las maquinarias mismas y todo su entorno, conexiones, sistemas de captación, transformación y aplicación de energía, sistemas de regulación y control de los procesos, tolvas de entrada y compuertas de salida de materiales específicos, etc.

De modo que el materialista no puede soslayar el problema real que se le plantea del origen de estas máquinas con la afirmación de que «son sistemas vivos», porque dichos sistemas vivos no existen hasta que no tenemos la existencia integrada de todo este sistema informático con todas sus máquinas, en el que las máquinas proteínicas están codificadas en el ADN, pero en el que el ADN no puede expresar su información aparte de la acción de todas estas máquinas proteínicas.

En el binomio «Azar + Selección Natural», por mucha importancia que se atribuya a las «presiones selectivas» para dar la impresión de que dicha presión impulsa al surgimiento de nuevos órganos y de nuevas funciones biológicas, se debe reflexionar que la selección, natural o artificial, solo puede operar sobre aquello que ya existe, y además que solo puede operar con entidades que ya se reproducen. Por tanto, la selección natural solo puede existir cuando la célula viva ya existe y se reproduce. Por ello mismo no puede invocarse como causa para su origen. Evidentemente, la selección natural no podría actuar para escoger los componentes necesarios para la formación del complejo sistema reproductor de la célula, al no existir todavía la imprescindible función reproductiva. En este caso se trata de la formación de todo el conjunto integrado de la primera célula por puro azar. Y el azar queda excluido.

b. Ley natural determinista

Durante las primeras décadas de las especulaciones acerca de cómo se hubiera podido formar una primera célula viva por procesos puramente materialistas, hubo un sector de materialistas que expresó la convicción de que las leyes naturales mismas hubieran llevado a la formación inevitable de la vida. Entre otros, Kenyon y Steinmann expresaron esta postura en su libro Biochemical Predestination (Predestinación bioquímica). En la actualidad todavía se expresa esta idea con el concepto popularizado de que si las condiciones son idóneas, la vida surgirá de forma necesaria. La idea es que si encontrásemos un planeta o un satélite con condiciones «terráqueas», podríamos esperar encontrar vida, naturalmente formada por estas mismas leyes naturales, según se supone.

Pero la realidad es que las propiedades de los sistemas químicos IMPIDEN la acumulación de los componentes necesarios para la vida, e incluso no solo la acumulación, sino también incluso la formación de dichos componentes (ADN, cadenas polipeptídicas, etc.), por no hablar de todo el montaje de los componentes en sistemas dinámicos coordinados de máquinas proteínicas lectoras de código, correctoras de mutaciones, transcriptoras, reguladoras, constructoras, y de captación, transformación, aplicación y regulación de energía, de transporte automatizado de materiales, etc. Las leyes naturales son impotentes para explicar el origen de la vida. Más aun, lo impiden en ausencia de una acción deliberada, bien inmediata o mediada, porque actúan en dirección contraria; no son integradoras, sino desintegradoras.

c. Dirección personal inteligente

Así como el conjunto de componentes mecánicos, eléctricos y neumáticos, estáticos y dinámicos, de un sistema coordinado y automatizado de máquinas, no se puede explicar mediante el azar ni por las leyes de la materia (aunque cuando todo el conjunto ha sido construido inteligentemente, sigue ciertamente las leyes físicas y químicas), las estructuras bioquímicas y su encadenamiento no se pueden explicar tampoco por el azar ni por la acción de la ley natural. Todo ello es expresión de un ingenio inventivo para conseguir un fin determinado; todo ello habla de una Mente, y más todavía, de una Mente Creadora llena de propósito: de la Deidad y del Poder de Dios.

Negación – no refutación
----El materialismo como idolatría

Los que niegan a Dios Su capacidad y poder para crear acaban, muchos de ellos, atribuyendo esta cualidad a aquello que objetivamente no la tiene —al universo (por ejemplo, Sir Fred Hoyle [El Universo Inteligente], De Duve [Polvo vital], a los sistemas fisicoquímicos, etc.

De modo que niegan a Dios el ser, la sabiduría y el poder, y atribuyen todo esto a la [N]aturaleza, «la Madre Naturaleza», etc. Niegan a Dios la adoración que le pertenece y adoran al ser creado, lo que con justicia denuncia la Escritura como un pecado capital de una cultura que se ha levantado en rebelión contra Dios:
«Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, ... ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.»
(Romanos 1:18-22, 25.)

Santiago Escuain

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Permítame, Sr Santiago, diferir de Usted sobre el tema de la idolatría.

Si Dios existe y nos ha dotado de una inteligencia para desarrollar el método científico que se basa en el contraste y verificación de hipótesis diversas, ¿cómo podría condenar la exploración por parte de sus criaturas de alternativas diversas que a priori, con los conocimientos científicos actuales, no pueden ser excluidas? Y me refiero en concreto por ejemplo a ingeniería genética de seres extraterrestres o la existencia de una inteligencia inmanente en el seno del Universo que dirijiese el proceso evolutivo.
Frente a multiples hipótesis posibles dentro del marco del diseño inteligente, Usted escoge la que su interpretación de la Biblia le hace ver más correcta: la acción directa creadora de Dios. Es Usted coherente con sus creencias.
Pero los que somos primero científicos que creyentes en una revelación, sea ésta de la indole que sea( cristiana,islámica...), no podemos, ni debemos, eludir la búsqueda de la verdad, se encuentre donde se encuentre, dotados del único instrumento de conocimiento empírico que Dios, si existe, ha puesto, supuestamente, en nuestras manos, el método científico, que nos obliga a contrastar todas las posibles hipótesis que se revelen plausibles. Si a sus ojos esto es un pecado, a mi me me antoja un regalo de Dios, un don, que nos creó libres para explorar la magnitud inmensa de su creación, en el supuesto que Él sea el Creador.
Con la esperanza que este intercambio de puntos de vista sea enriquecedor tanto para Usted como para mí, reciba un cordial saludo.

Vicenç

S. Escuain dijo...

Estimado D. Vicenç, saludos.

Respecto al tema de la idolatría, es necesario señalar su significado: es dar algo creado lo debido a Dios. Por otra parte, descendiendo al terreno de lo puramente objetivo, permítame responder a las alternativas diversas que usted señala como dignas de exploración. Me parece evidente que su punto primero, el de la ingeniería genética realizada por seres extraterrestres, deja sin explicar la existencia de estos seres extraterrestres, evidentemente contingentes (esto es, que ellos a su vez hubieran tenido un origen, una existencia no necesaria y que demandaría una explicación). Esto solo significa retrasar el problema. Su punto segundo, el de una inteligencia inmanente en el seno del Universo, que hubiese dirigido un proceso evolutivo, es evidente que esta inteligencia inmanente sería concomitante con el universo. No existiría aparte del universo. Mis objeciones a esto son como siguen: 1) Todos los procesos físico-químicos del universo se rigen por unas leyes que impiden el origen de la vida en ausencia de una estructuración previa guiada por una información (lo que es necesario explicar es la estructuración de la vida y del hecho de que está regida por una programación plasmada en los códigos de la vida; las leyes naturales, el funcionamiento del universo, no lo explican; por tanto esto refuta que la inteligencia sea consustancial al universo). 2) El universo ha tenido un origen, como es evidente del hecho de los procesos entrópicos en su seno, y que llevan a su muerte térmica, a la que no se ha llegado todavía - ¿de dónde habría salido esta inteligencia? Una inteligencia que ha dado origen no solo a los códigos de la vida, sino que está en el origen de nuestra conciencia del yo, de nuestra capacidad de introspección, de capacidad pensante, razonadora y verbalizadora, y que en contraste con nuestra contingencia, ha de tener una existencia necesaria y absoluta y (supra)personal. Y atribuir todas estas capacidades a una inteligencia inmanente en el universo es perder de vista la realidad del Ser Absoluto, Necesario, Personal, de quien derivamos los seres contingentes, no necesarios, pero sí personales, hechos a Su imagen y semejanza. Y el significado de «pecado» es errar el blanco (hamartia en griego). Por esto la idolatría es pecado, es errar el blanco, es atribuir a la criatura aquello que pertenece al Creador. Y perdernos el conocimiento de Él mismo, apartándonos de Él. Esta es la naturaleza y la consecuencia de negar a Dios Su condición de trascendencia eterna y personal.

Saludos cordiales,
Santiago Escuain

Anónimo dijo...

Estimado Sr. Santiago

Veo que este intercambio de opiniones puede ser fructífero para ambos, aunque es obvio que, en estas primeras fases nuestros respectivos argumentos transcurren por caminos “trillados”, por discusiones previas de personas que posiblemente saben más que nosotros, en cualquier caso seguro que más que yo: sería como una apertura conocida en el juego del ajedrez.

Empecemos por la parte objetiva. Dice Usted, con razón, que, en mi comentario anterior, no apunto de donde pueden haber “salido” dichos contingentes extraterrestres en último término. Pues de muchos posibles sitios, tantos como marcos dimensionales diferentes puedan existir, coexistiendo con el nuestro, que presenten características neguentrópicas en lugar de entrópicas y en donde sea posible un trasvase de información de un marco a otro: por tanto desde 0 hasta infinito. Obsérvese que no digo que estos marcos necesariamente existan, pero en el estadio actual de nuestros conocimientos, no son descartables y diversas teorías físicas los manejan como hipótesis corrientemente. Carecen del mismo soporte empírico que la hipótesis Dios, ni más ni menos.... Que para Usted la hipótesis Dios tenga un plus añadido por su creencia en la revelación bíblica, no obliga a otras personas a otorgarle el mismo plus a dicha hipótesis. Desde el punto de vista objetivo, en la medida que carecen ambas de evidencia empírica asociada, estas dos hipótesis parten en perfectas condiciones de igualdad en el marco de nuestros conocimientos actuales.

En cuanto a una inteligencia inmanente, Usted la sitúa necesariamente en nuestro marco dimensional entrópico. Para mi, si existe una inteligencia inmanente se situaría en un marco dimensional diferente al nuestro, no necesariamente neguentrópico aunque podría serlo y esto último aparentemente facilitaría las cosas; pero podría darse en un marco dimensional entrópico también donde la velocidad de la luz fuese muy alta, tendente a infinito, y las velocidades de procesamiento de la información fuesen muy altas y desde dicho marco se transfiriese información biológica relevante al nuestro. Esta inteligencia podría ser un creador de información biológica o un mero gestor de una información transmitida a ella por una inteligencia adimensional, llámesela Dios o como se quiera. Si fuese un creador de información biológica, el universo sería autosuficiente para explicar la diversidad de estructuras presentes en él; si, por el contrario, dicha inteligencia recibiese patrones biológicos de una inteligencia adimensional, ésta sería una mera “secretaria”, un mero transmisor, encargada de llevar a cabo en nuestro marco dimensional el desarrollo de los patrones biológicos diseñados por la entidad adimensional mediante la transferencia de información, previamente transferida a ella, a nuestro marco dimensional.

Así pues, resumiendo: Si el Universo está constituido única y exclusivamente por el marco dimensional entrópico donde vivimos y las leyes físicas y químicas conocidas actualmente son aplicables homogéneamente a todo él y el modelo cosmológico del Bing-Bang es básicamente correcto, posiblemente Usted tenga razón: la hipótesis más plausible que explique la presencia de los seres vivos es la existencia de una inteligencia adimensional, responsable de dicha información. Pero si el universo engloba marcos dimensionales diferentes en los cuales pueden regir conjuntos de leyes físicas y químicas diferentes y en donde es posible la transferencia de información, se abre un amplio abanico de posibilidades.

Que Usted considere pecado la simple posibilidad de considerar hipótesis a dichas alternativas es lo que bajo un prisma científico a mi me sorprende, aunque lógicamente lo respete. Los científicos también tenemos nuestros “pecados” y un “pecado mortal” para nosotros es no considerar todas las hipótesis posibles. Nuestros “pecados” no nos condenan eternamente, simplemente retrasan el avance del conocimiento objetivo de la realidad, puesto que nuestra falta de amplitud de miras es corregida por otros que si tienen en cuenta todas las hipótesis.

Desgraciadamente, bajo mi punto de vista, observo tanto en el materialismo como en ciertas visiones religiosas que interpretan textos supuestamente revelados por Dios actitudes similares: una falta de la necesaria amplitud de miras para considerar hipótesis que vayan más allá de sus respectivas metafísicas, recordando siempre que considerar hipótesis no equivale a darles rango de verdad, sino que son meros instrumentos heurísticos en nuestra labor de interpretación de la realidad y que son compatibles con creencias( no digo certezas), esto es por apuestas, incluso muy firmes, por alguna de ellas.

Con la esperanza de que, si Dios existe, nos ilumine tanto Usted como a mi en nuestras respectivas búsquedas de la verdad, aunque posiblemente ésta, en toda su amplitud, quede fuere del alcance de la mente humana tanto actualmente como en un futuro y que sólo seamos capaces de percibir “flashes” un poco mejores cada vez, reciba cordiales saludos.

Vicenç

Santiago Escuain dijo...

Estimado Sr. Vicenç,

Gracias por su nota; permítame pasar a tocar brevemente un par de puntos centrales en sus consideraciones en la nota que antecede.

La idea de marcos dimensionales diferentes no es en absoluto ajena a la perspectiva revelacional cristiana, sino consustancial en ella. Nosotros, los humanos, habitamos este conjunto espacio-temporal. Dios habita en la eternidad, en una existencia absoluta. El universo entrópico en que habitamos es una creación que comporta la flecha del tiempo en toda una cascada fenomenológica. Sin embargo, es un universo surgido de la Palabra Creadora de Dios, y mantenido también por la Palabra de Su Poder. Y hay otras dimensiones que pueden intersectar con la nuestra, donde habitan seres personales que conocemos como espíritus, y que influyen también en el destino de este universo.

Pero usted me dice que los marcos de trasvase de información van desde 0 hasta infinito. Permítame una observación. Cero e infinito no son números. Cero es la ausencia de toda cantidad. Infinito es un concepto no numérico. Y la creación material es necesariamente una cantidad. En realidad, la mente humana misma queda bloqueada ante dos conceptos contradictorios. Nuestro entorno, el universo, ¿tiene un límite? ¿O es infinito? Si respondemos, tiene un límite, de inmediato surge la pregunta: pero, ¿qué hay más allá de este límite? ¿Qué se EXTIENDE más allá? La mente se rebela ante la proposición de un límite de nuestro entorno. Sin embargo, si respondemos, no hay límite, la mente queda asimismo confundida.

Cuando hablamos de procesos, hablamos necesariamente de una tendencia espontánea de los procesos. De un estado de menor entropía a otro de mayor entropía. La cantidad de energía permanece constante, pero la energía disponible para procesos es cada vez menor, hasta que se llega al agotamiento de la cantidad disponible de energía para realizar procesos. Un proceso neguentrópico implica la entrada de energía desde otro lugar.

Si en lugar de contemplar los límites del espacio, consideramos los del tiempo, no podemos concebir un tiempo infinito en el pasado. Porque el tiempo es función de procesos, y un tiempo infinito desde el pasado nos daría un universo necesariamente muerto. No habría procesos en marcha porque la energía disponible en cada sector del universo sería cero, porque el calor hubiera pasado de los cuerpos calientes a los cuerpos fríos, y un tiempo infinito implicaría un equilibrio térmico. No es lo que observamos. Por tanto, el universo ha tenido un principio con baja entropía, que está creciendo.

¿De dónde procedió la neguentropía, o sea, la diferenciación de la energía de modo que existan cuerpos calientes y cuerpos fríos? Toda diferenciación exige selección (el concepto del demonio de Maxwell, que obtiene información y separa los componentes y sus energías en «depósitos» distintos, a alta y baja actividad térmica). Esto exige un conocimiento y selección conscientes.

En último término, todo agente contingente es temporal, lo que significa que tiene necesariamente un origen y un fin. Todo aquello que tiene un origen demanda una causa. Y la mente humana está constituida de modo que es conducida necesariamente a la conclusión de que debe haber una Causa Incausada, el Ser Personal cuya creación es la expresión de Su propósito. Dios no es una hipótesis, sino una deducción necesaria. Y Su trascendencia es también una deducción necesaria, porque Él es el que es.

De nuevo, esta palabra que tanto le escandaliza, «pecado» (hamartia en el original griego del Nuevo Testamento), significa ni más ni menos que errar el blanco.Y el hombre yerra el blanco cuando no da en la diana (lo sé porque hice el servicio militar, y por cierto que me clasificaron como tirador de primera). Y la criatura yerra el blanco cuando no llega a su verdadero objetivo. San Agustín lo dijo con estas palabras: «Oh, Dios, tú nos has hecho para ti, y nuestros corazones no encuentran reposo, hasta que lo encuentran en ti.»

Mi mención de que el pecado capital de la civilización moderna es atribuir a la criatura contingente lo que es debido al Ser Trascendente y autoexistente, o sea, Dios, se refiere a este yerro que en la civilización occidental surgió deliberadamente, por una aversión consciente contra un Dios personal. Un personaje que destaca entre entre muchos, y que tipifica esta actitud, es Voltaire. Y Voltaire, innegablemente, ha influido en gran manera en buena parte del establishment intelectual de occidente y ha guiado las actitudes de muchos en el establecimiento de un positivismo materialista militante. Existe actualmente toda una generación de intelectuales en el poder académico y cultural que está impregnada de Voltaire. Otro ejemplo de estos personales del pasado con una enorme influencia directa o indirecta es Auguste de Comte, que aunque contrapuesto a Voltaire en lo social, comparte su rechazo de la revelación. Otro lo es Thomas H. Huxley, y sus descendientes como Aldous y Julian, este último fundador de la UNESCO. Eran hombres que estaban guiados e influidos por una postura enfrentada a la posibilidad de un Dios personal. Y para todos ellos, no se trataba de una fría objetividad científica, sino de una postura antagonista. De manera muy semejante a la franca y reciente admisión del genetista catedrático de Harvard, Richard Lewontin, acerca del motivo central del materialismo como idea conductora para la edificación de un sistema de pensamiento: «No podemos permitir un Pie Divino en la puerta».

Visto que el hombre erraba el blanco debido a su afirmación de independencia frente a Dios (esta es la esencia del pecado desde el principio), Dios se ha manifestado en la historia. Dios, que hizo al hombre a Su imagen y semejanza (por mucho que le pese a Ludwig Feuerbach), se hizo hombre. Y esto no es tema de especulación, sino de testimonio histórico. Dios vino a buscar y a salvar a los hombres, haciéndose hombre, descendiendo a nuestras circunstancias, para llevar la culpa que conllevaba la enemistad del hombre contra Dios. Este es un tema tan intensamente personal como Dios y como el hombre. La empresa científica busca (formalmente) un conocimiento objetivo de la realidad. Pero el hombre es un ser que va mucho más allá. El hombre está hecho para cosas de mucho mayor alcance que la ciencia. El hombre está hecho para la relación, para el amor, para la amistad, para la comunión. Y para Dios. Y la historia del evangelio incide en lo más hondo de la realidad humana.

Estos días he estado releyendo el clásico de C. S. Lewis, «Miracles», un libro que he releído varias veces. Tiene toda una serie de consideraciones de gran calado sobre la naturaleza de la realidad, de nuestra realidad humana y de la realidad de nuestro entorno, y lo recomiendo a su atención. La edición en castellano se puede encontrar en http://www.amazon.com/Los-Milagros-C-S-Lewis/dp/0061140023/ref=sr_1_1?ie=UTF8&s=books&qid=1210588406&sr=8-1.

Con mis saludos más cordiales,

Santiago Escuain

Anónimo dijo...

Estimado Sr. Santiago:

Le agradezco la deferencia de sus respuestas. Poco a poco vamos centrando y acotando los márgenes de la discusión. Para ser un poco más preciso permítame que utilice su texto para poderle responder.

*** Usted dice:

Gracias por su nota; permítame pasar a tocar brevemente un par de puntos centrales en sus consideraciones en la nota que antecede

La idea de marcos dimensionales diferentes no es en absoluto ajena a la perspectiva revelacional cristiana, sino consustancial en ella. Nosotros, los humanos, habitamos este conjunto espacio-temporal. Dios habita en la eternidad, en una existencia absoluta. El universo entrópico en que habitamos es una creación que comporta la flecha del tiempo en toda una cascada fenomenológica. Sin embargo, es un universo surgido de la Palabra Creadora de Dios, y mantenido también por la Palabra de Su Poder.

Y hay otras dimensiones que pueden intersectar con la nuestra, donde habitan seres personales que conocemos como espíritus, y que influyen también en el destino de este universo.

Pero usted me dice que los marcos de trasvase de información van desde 0 hasta infinito. Permítame una observación. Cero e infinito no son números.
[FINAL DE CITA]

(V) El 0 es un número descubierto por los árabes y de gran trascendencia en la historia de las matemáticas. Representa y por tanto es un símbolo de la cantidad nula. En la matemática moderna, aparece en la axiomática de Peano que dice que el 0 es un número natural y es precisamente el único número natural que no tiene antecedente y por ello precisa de un axioma particular para definirlo.

En cuanto al infinito ciertamente no es un número sino un concepto matemático que puede ser utilizado en diferentes sentidos. Todos ellos comparten una idea elemental de grandeza ilimitada.

Pero más allá de la discusión matemática, lo que quería indicar es que el número de potenciales marcos dimensionales diferentes podría reducirse al nuestro o a un número muy grande los mismos, incluso ilimitado. Que la mente humana, la suya, la mía, la de Einstein,. sean incapaces de entender el concepto de infinito no significa que la hipotética realidad subyacente no exista. A esta manera de razonar basada exclusivamente en las capacidades actuales o pasadas de la mente humana, se le llama antropocentrismo y para mí es una de las realidades más perversas de la mente humana, que se cree el centro del Universo, el rey del Mambo en expresión más coloquial.

*** Usted dice:

Cero es la ausencia de toda cantidad. Infinito es un concepto no numérico. Y la creación material es necesariamente una cantidad. En realidad, la mente humana misma queda bloqueada ante dos conceptos contradictorios. Nuestro entorno, el universo, ¿tiene un límite? ¿O es infinito? Si respondemos, tiene un límite, de inmediato surge la pregunta: pero, ¿qué hay más allá de este límite? ¿Qué se EXTIENDE más allá? La mente se rebela ante la proposición de un límite de nuestro entorno. Sin embargo, si respondemos, no hay límite, la mente queda asimismo confundida.
[FINAL DE CITA]

(V) De nuevo aquí caemos en el antropocentrismo: la visión humana
capta la realidad a través de un filtro que es el cerebro y éste tiene unas funcionalidades limitadas que le permiten la subsistencia y la supervivencia en el marco dimensional donde vive. Incluso es capaz de preguntarse por su destino y su supervivencia a lo largo del tiempo pero a mi modesto entender, al menos actualmente, carece de elementos para dar una respuesta mínimamente fiable.

Creer que la intuición humana es suficiente para poder abordar la complejidad de la ontología es tan infantil como creer en Papa Noel o los reyes Magos.

*** Usted dice:

Cuando hablamos de procesos, hablamos necesariamente de una tendencia espontánea de los procesos. De un estado de menor entropía a otro de mayor entropía. La cantidad de energía permanece constante, pero la energía disponible para procesos es cada vez menor, hasta que se llega al agotamiento de la cantidad disponible de energía para realizar procesos. Un proceso neguentrópico implica la entrada de energía desde otro lugar.
[FINAL DE CITA]

(V) De nuevo razona de acuerdo con las leyes físicas del marco dimensional donde vivimos. Creer que estas leyes son extensibles a todos los marcos hipotéticamente posibles es una alternativa plausible, pero no la única. Caben otras alternativas que impliquen otras leyes, otras interacciones, potencialmente desconocidas para nosotros que creen dinámicas neguentrópicas insospechadas: marcos dimensionales donde la entropía discurre de forma natural en sentido contrario al nuestro, donde el orden aparece a partir del desorden, donde desde situaciones de máxima expansión se proceda a un proceso de concentración creciente( de Bing crunch a Big Bang) alcanzándose en su etapa final( y no en la inicial como el nuestro) los máximos niveles neguentrópicos. Y es posible que en etapas de este desarrollo formas inteligentes emerjan y sean capaces de interaccionar con otros marcos dimensionales diferentes traspasando información.

*** Usted dice:

Si en lugar de contemplar los límites del espacio, consideramos los del tiempo, no podemos concebir un tiempo infinito en el pasado. Porque el tiempo es función de procesos, y un tiempo infinito desde el pasado nos daría un universo necesariamente muerto. No habría procesos en marcha porque la energía disponible en cada sector del universo sería cero, porque el calor hubiera pasado de los cuerpos calientes a los cuerpos fríos, y un tiempo infinito implicaría un equilibrio térmico. No es lo que observamos. Por tanto, el universo ha tenido un principio con baja entropía, que está creciendo.
[FINAL DE CITA]

(V) Su razonamiento se sigue centrando exclusivamente en nuestro marco dimensional que tiene una dinámica precisa y concreta pero no necesariamente extensible a todos los marcos dimensionales hipotéticamente posibles.

*** Usted dice:

¿De dónde procedió la neguentropía, o sea, la diferenciación de la energía de modo que existan cuerpos calientes y cuerpos fríos? Toda diferenciación exige selección (el concepto del demonio de Maxwell, que obtiene información y separa los componentes y sus energías en «depósitos» distintos, a alta y baja actividad térmica). Esto exige un conocimiento y selección conscientes.

En último término, todo agente contingente es temporal, lo que significa que tiene necesariamente un origen y un fin. Todo aquello que tiene un origen demanda una causa. Y la mente humana está constituida de modo que es conducida necesariamente a la conclusión de que debe haber una Causa Incausada, el Ser Personal cuya creación es la expresión de Su propósito. Dios no es una hipótesis, sino una deducción necesaria. Y Su trascendencia es también una deducción necesaria, porque Él es el que es.
[FINAL DE CITA]

(V) a mi modesto modo de ver, su conclusión no es válida en el estadio actual de nuestros conocimientos. Usted limita el Universo material al marco dimensional donde vivimos y por tanto las únicas leyes que considera son las que se dan en dicho marco. Observa su dinámica con un instrumento limitado de conocimiento, el cerebro humano, y saca unas conclusiones que no digo que sean erróneas pero que son una de tantas plausibles en un marco muy amplio de alternativas.

Permítame que con la misma buena fe que le supongo cuando Usted me llama pecador (en su acepción etimológica griega, naturalmente, de errar el blanco) por considerar hipótesis alternativas que usted considera erróneas, yo le considere “pecador” en el ámbito científico, en el sentido etimológico griego naturalmente, esto es incapaz de considerar todas las hipótesis que entran en juego y por tanto de errar en el planteamiento del problema y por tanto del blanco.

Su consideración en el estadio actual de nuestros conocimientos de que “Dios no es una hipótesis, sino una deducción necesaria. Y Su trascendencia es también una deducción necesaria, porque Él es el que es.” es pura metafísica (y para mí el término metafísica no tiene un sentido despectivo, sino muy al contrario). Estará muy de acuerdo con su visión religiosa del mundo pero obliga únicamente a los que comparten dicha visión.

*** Usted dice:

De nuevo, esta palabra que tanto le escandaliza, «pecado» (hamartia en el original griego del Nuevo Testamento), significa ni más ni menos que errar el blanco.Y el hombre yerra el blanco cuando no da en la diana (lo sé porque hice el servicio militar, y por cierto que me clasificaron como tirador de primera). Y la criatura yerra el blanco cuando no llega a su verdadero objetivo. San Agustín lo dijo con estas palabras: «Oh, Dios, tú nos has hecho para ti, y nuestros corazones no encuentran reposo, hasta que lo encuentran en ti.»

Mi mención de que el pecado capital de la civilización moderna es atribuir a la criatura contingente lo que es debido al Ser Trascendente y autoexistente, o sea, Dios, se refiere a este yerro que en la civilización occidental surgió deliberadamente, por una aversión consciente contra un Dios personal.

[FINAL DE CITA]

(V) Tal vez haya influido algo también las restricciones a la libertad de pensamiento que determinadas religiones hegemónicas ejercieron para preservar su “verdad” en épocas pasadas y que eran representativas de este Dios personal y en las que incluso se quemaron personas por disentir.

*** Usted dice:

Un personaje que destaca entre entre muchos, y que tipifica esta actitud, es Voltaire. Y Voltaire, innegablemente, ha influido en gran manera en buena parte del establishment intelectual de occidente y ha guiado las actitudes de muchos en el establecimiento de un positivismo materialista militante. Existe actualmente toda una generación de intelectuales en el poder académico y cultural que está impregnada de Voltaire. Otro ejemplo de estos personales del pasado con una enorme influencia directa o indirecta es Auguste de Comte, que aunque contrapuesto a Voltaire en lo social, comparte su rechazo de la revelación. Otro lo es Thomas H. Huxley, y sus descendientes como Aldous y Julian, este último fundador de la UNESCO. Eran hombres que estaban guiados e influidos por una postura enfrentada a la posibilidad de un Dios personal. Y para todos ellos, no se trataba de una fría objetividad científica, sino de una postura antagonista. De manera muy semejante a la franca y reciente admisión del genetista catedrático de Harvard, Richard Lewontin, acerca del motivo central del materialismo como idea conductora para la edificación de un sistema de pensamiento: «No podemos permitir un Pie Divino en la puerta».
[FINAL DE CITA]

(V) El dialogo con el hombre moderno actual exige una sinceridad profunda.

El dialogo religión-ciencia será siempre difícil en la medida que muchas religiones, no todas por cierto, demandan fidelidad en las creencias, firmeza en la creencia revelada (en el supuesto que la haya), perseverancia en la fe en definitiva.

La ciencia en cambio construye su cosmovisión a partir del principio ensayo-error, hipótesis-contraste. Nada de lo hipotéticamente posible debe ser descartado a priori, lo diga el más humilde de los mortales o la más influyente de las religiones. Las hipótesis son instrumentos heurísticos de usar y tirar. Cuanto menos simpatías y ligámenes generen, menos nos dolerá si tenemos que desecharlas, que es lo que suele ocurrir normalmente, en provecho de otras nuevas con mejor capacidad explicativa. Si la ciencia pone en duda interpretaciones de las diferentes revelaciones choca con ellas y seguirá chocando. Hoy es el tema de la evolución, pero mañana será otro, así como en el pasado fue la centralidad de la Tierra en la teoría Ptolomaica y en la visión antropocéntrica cristiana medieval, por poner un ejemplo.

Hay pues un conflicto de legitimidades que según la preponderancia de las respectivas metafísicas se resuelve en un sentido u otro de prioridades.

*** Usted dice:

Visto que el hombre erraba el blanco debido a su afirmación de independencia frente a Dios (esta es la esencia del pecado desde el principio),
[FINAL DE CITA]

(V) El hombre investiga la realidad con sus limitadas capacidades y para ello tiene que proceder mediante métodos autocorrectivos del conocimiento, como el método científico. Utilizar las potencialidades que un supuesto creador nos ha dotado para averiguar la naturaleza de la realidad no es errar en el blanco, esto es pecado, sino obrar confirme a sus designios, en supuesto que Él fuese el Creador.

*** Usted dice:

Dios se ha manifestado en la historia. Dios, que hizo al hombre a Su imagen y semejanza (por mucho que le pese a Ludwig Feuerbach), se hizo hombre. Y esto no es tema de especulación, sino de testimonio histórico.
[FINAL DE CITA]

(V) ¿Tiene Usted pruebas materiales de lo que dice? Estaba Usted presente y controlaba el “experimento” de la resurrección de Lázaro? ¿Qué proceso contrastable actualmente le permite a Usted afirmar, en el supuesto que los “Milagros” fuesen reales, que el Jesús histórico no utilizaba una tecnología avanzada para simular potencialidades divinas( a los ojos de gente de hace xx siglos, ciertos artilugios actuales o fenómenos generados por ellos podrían parecer “miraculosos”)? Observe que no digo que Jesús no sea Dios: al fin y al cabo los milagros (en su acepción de quiebra o suspensión de las leyes físicas y químicas vigentes en el Universo) pueden ser reales pero nadie que conozcamos actualmente en la Tierra tiene prueba científica de ello. Y por favor no confunda fe con pruebas: los testimonios históricos valen lo que valen en el contexto que se dan y no lo que la fe quieren que valga.

*** Usted dice:

Dios vino a buscar y a salvar a los hombres, haciéndose hombre, descendiendo a nuestras circunstancias, para llevar la culpa que conllevaba la enemistad del hombre contra Dios. Este es un tema tan intensamente personal como Dios y como el hombre. La empresa científica busca (formalmente) un conocimiento objetivo de la realidad. Pero el hombre es un ser que va mucho más allá. El hombre está hecho para cosas de mucho mayor alcance que la ciencia. El hombre está hecho para la relación, para el amor, para la amistad, para la comunión. Y para Dios. Y la historia del evangelio incide en lo más hondo de la realidad humana.
[FINAL DE CITA]

(V) Esto es metafísica cristiana, muy respetable, pero metafísica al fin y al cabo. Insisto que para mí el término metafísica no es despectivo. Que Dios sea personal es una posibilidad y muy grata por cierto. Aunque no cristiano, soy creyente en un Dios generador de información, esto es en una realidad adimensional fuente última del conocimiento y unas de mis mejores experiencias vitales ha sido los diálogos íntimos con Él. Pero desgraciadamente debo de confesarle que a día de hoy no se si esta experiencia corresponde a una necesidad psicológica mía básica de confort de tener alguien “potente” a mi lado o es el reflejo de una realidad que ocurrió: su terrible intensidad, no es garantía de certeza.

*** Usted dice:

Estos días he estado releyendo el clásico de C. S. Lewis, «Miracles», un libro que he releído varias veces. Tiene toda una serie de consideraciones de gran calado sobre la naturaleza de la realidad, de nuestra realidad humana y de la realidad de nuestro entorno, y lo recomiendo a su atención. La edición en castellano se puede encontrar en http://www.amazon.com/Los-Milagros-C-S-Lewis/dp/0061140023/ref=sr_1_1?ie=UTF8&s=books&qid=1210588406&sr=8-1.
[FINAL DE CITA]

(V) Le agradezco su recomendación de lectura: si tengo tiempo, no dude que lo leeré. En agradecimiento permítame también recomendarle mi libro “A la búsqueda de un mecanismo evolutivo inteligentente” en la editorial el Carro del Sol donde expongo más ampliamente algunas de las ideas discutidas aquí y que no recuerdo si ha llegado a sus manos.

Vicenç